Unas simulaciones sugieren que un gigante helado expulsado pudo cambiar las lunas de Urano y Júpiter.
El sistema solar quizá no siempre tuvo el aspecto que vemos ahora. Un estudio plantea que, al principio, pudo existir un tercer gigante de hielo, además de Urano y Neptuno. Ese mundo habría sido expulsado durante una etapa muy inestable.
La etapa ocurrió poco después de la formación de los planetas, hace entre 4.000 y 4.500 millones de años. Según el modelo de Niza, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno no seguían órbitas tranquilas. Se acercaban mucho, se atraían con fuerza y cambiaban de camino alrededor del Sol.
Para estudiar ese caos, los investigadores analizaron 122 simulaciones por ordenador. Las escogieron entre miles porque se parecían al sistema solar exterior actual. Algunas empezaban con cinco o seis gigantes, ya que ciertas versiones del modelo incluyen planetas extra que luego desaparecieron.
Las pruebas indican que las lunas regulares de Júpiter y Urano tenían pocas opciones de sobrevivir. La probabilidad fue inferior al 15% en ambos sistemas. Solo una simulación mantuvo al mismo tiempo los planetas y las lunas originales.
Urano fue el caso más delicado. Cuando otro planeta pasaba demasiado cerca, sus lunas no solían escapar al espacio: chocaban entre sí. Esos golpes habrían creado restos helados que, con el tiempo, pudieron volver a reunirse. De ese material podría haber surgido Miranda. Las lunas de Urano pudieron sufrir daños en dos momentos: el impacto que inclinó el planeta y la inestabilidad posterior de los gigantes.
Basado en: Paul Arnold, Phys.org
