La agencia espacial presenta una misión para probar maniobras clave antes de un futuro alunizaje.
La NASA ha anunciado la tripulación de Artemis III, con tres astronautas estadounidenses y uno de la Agencia Espacial Europea. La misión será distinta de lo esperado: no viajará hasta la Luna ni descenderá sobre ella, sino que permanecerá unas dos semanas en órbita terrestre.
Su objetivo será ensayar el acoplamiento de la cápsula Orión con dos módulos lunares. Esta maniobra une la nave de la tripulación con los vehículos diseñados para bajar a la superficie. Es una operación básica para que una misión lunar funcione con seguridad.
Probarla cerca de la Tierra permite detectar problemas antes de ir más lejos. En una misión futura, los astronautas tendrían que moverse entre la cápsula y el módulo de aterrizaje.
El nuevo plan llega después de Artemis II, que rodeó la Luna y superó el récord de distancia del Apolo 13. La agencia intenta avanzar sin saltarse pruebas críticas. El objetivo sigue siendo posar astronautas en la Luna en 2028, algo que no ocurre desde los años setenta.
SpaceX y Blue Origin desarrollan los módulos de aterrizaje que necesita el programa. La demostración está prevista para 2027. Blue Origin llega a esa fase tras la explosión de un gran cohete durante una prueba de motor en Florida. La NASA considera que el incidente puede ayudar a mejorar.
La agencia también ha adjudicado contratos para una futura base lunar, incluidos vehículos y drones. Esa infraestructura se plantea como preparación para una expedición humana a Marte.
Basado en: Adithi Ramakrishnan, AP News
