La ley divide a agricultores, ecologistas y juristas por sus efectos sobre pesticidas, agua y medioambiente.
Francia tiene una nueva ley sobre agricultura. El Parlamento la aprobó el martes 21 de julio de 2026, después de muchos debates. El Gobierno decía que quería ayudar al campo y responder al enfado de muchos agricultores.
Pero la ley no ha calmado la discusión. Ahora la atención está en el Consejo Constitucional. Este organismo debe decir si algunas partes respetan las normas más importantes de Francia.
El punto más criticado habla de unos pesticidas llamados neonicotinoides. En Francia están prohibidos porque pueden dañar los ecosistemas y crear riesgos para la salud. La nueva ley permite pedir excepciones para usarlos en cuatro sectores agrícolas.
El Gobierno dice que una agencia científica estudiará cada petición. Los grupos ecologistas no están de acuerdo. Temen que el estudio sea demasiado rápido y no sea bastante serio. Para ellos, una decisión así necesita mucho cuidado.
Médicos y científicos también han mostrado preocupación. Dicen que estos productos pueden afectar al sistema hormonal de las personas. La ministra francesa de Medioambiente quiso dimitir por este tema, aunque después cambió de decisión.
La ley también habla de granjas, reglas ambientales y gestión del agua. Algunas medidas sobre el agua fueron retiradas antes del voto final, pero hay autoridades locales que siguen preocupadas. Unos sindicatos agrícolas apoyan la ley porque ven una ayuda para un sector en crisis. Otros creen que puede apoyar un modelo agrícola agotado. El Consejo Constitucional tendrá ahora la última palabra sobre las partes más discutidas.
Basado en: Mathilde Gérard, Stéphane Mandard y Léa Sanchez, Le Monde
