Los responsables de medir el tiempo estudian sustituir los segundos intercalares por una futura hora intercalar.
Los expertos que mantienen la hora oficial mundial estudian adelantar el final del segundo intercalar. Esta corrección existe desde 1972. Sirve para que el Tiempo Universal Coordinado, basado en relojes atómicos, no se aleje demasiado del tiempo marcado por la rotación de la Tierra.
Hasta ahora se han añadido 27 segundos intercalares. El último fue en 2016. Sobre el papel, añadir un segundo parece un gesto pequeño, pero la tecnología actual depende de relojes muy bien sincronizados.
Las redes eléctricas, las telecomunicaciones, los bancos, las bolsas e Internet necesitan una hora común y estable. Además, no todas las organizaciones aplican el segundo extra de la misma manera. Esa diferencia puede complicar sistemas que trabajan juntos.
La nueva preocupación es quitar un segundo, no añadirlo. La Tierra no gira siempre a la misma velocidad. A escalas muy largas se frena por la influencia de la Luna, pero en periodos más cortos puede acelerar o reducir su giro. Desde alrededor de 2015, el planeta gira algo más deprisa, quizá por cambios en corrientes del núcleo líquido.
Algunos científicos calculan una probabilidad del 30% de que sea necesario quitar un segundo antes de 2035. Sería un segundo intercalar negativo: los relojes oficiales tendrían que saltarse un segundo. Como nunca se ha hecho, el riesgo técnico es difícil de medir.
La alternativa es una hora intercalar. Solo se usaría cuando el tiempo atómico y el tiempo ligado al Sol se separaran 3.600 segundos. Eso podría ocurrir dentro de cientos o miles de años. En octubre de 2026, los Estados miembros de la Conferencia General de Pesas y Medidas votarán la resolución cerca de París.
Basado en: Elizabeth Gibney, Nature
