Los responsables de medir el tiempo estudian sustituir los segundos intercalares por una futura hora intercalar.
Los relojes oficiales del mundo pueden cambiar pronto. Desde 1972, algunas veces se añade un segundo especial al tiempo oficial. Ese segundo se llama segundo intercalar. Ayuda a acercar los relojes atómicos al movimiento real de la Tierra.
Los relojes atómicos son muy exactos. La Tierra, en cambio, no gira siempre igual. Durante mucho tiempo, su giro se ha hecho más lento en una escala muy larga. Pero desde alrededor de 2015 la Tierra gira un poco más deprisa.
Por eso, el próximo cambio quizá no sea añadir un segundo, sino quitarlo. Sería un segundo intercalar negativo. Nunca se ha hecho algo así. Para una persona, un segundo parece muy poco; para muchos ordenadores, puede ser un problema.
Las redes eléctricas, Internet, las telecomunicaciones y los mercados financieros usan la hora exacta para funcionar bien. Si un reloj salta un segundo, algunos programas pueden fallar o confundirse. La misma hora debe servir para muchos sistemas distintos.
Los responsables internacionales del tiempo ya querían terminar con los segundos intercalares en 2035. Ahora estudian hacerlo antes. La decisión podría tomarse en octubre de 2026.
La nueva idea es usar una hora intercalar en el futuro. Solo haría falta cuando los dos tiempos se separen una hora completa. Eso podría tardar cientos o miles de años. Para muchas personas, cambiar una hora es más fácil de entender que cambiar un segundo.
Basado en: Elizabeth Gibney, Nature
