Los fósiles incompletos hacen difícil saber qué dinosaurio fue el mayor de todos.
Determinar cuál fue el mayor dinosaurio no es una simple carrera de cifras. Los candidatos más sólidos son saurópodos, herbívoros cuadrúpedos de cuello y cola enormes, pero casi todos se conocen por esqueletos incompletos. Esa falta de piezas convierte cada récord en una estimación.
Nagatitan, descrito a partir de restos hallados en Tailandia, ilustra el límite del registro fósil. Probablemente superó los 27 metros y se acercó a las 30 toneladas, aunque esas cifras dependen de comparaciones con parientes mejor conservados. Patagotitan y Argentinosaurus plantean dudas parecidas.
La masa corporal puede estimarse con más firmeza que la longitud. Los huesos de las extremidades revelan cuánto peso debían soportar, y las patas especialmente robustas de Argentinosaurus explican que se le considere a menudo el dinosaurio más pesado conocido, con cálculos por encima de las 80 toneladas.
La longitud, en cambio, es más resbaladiza. En un animal con cuello y cola extensos, una vértebra añadida o ausente altera la reconstrucción. Además, las proporciones variaban entre especies, así que dos saurópodos de tamaño parecido podían tener masas muy distintas.
El sesgo nace en la fosilización. Para cubrir un cadáver de decenas de toneladas hacían falta grandes pulsos de barro o arena. Si el enterramiento tardaba, insectos y carroñeros desgastaban huesos; si llegaba con demasiada fuerza, podía destruir partes frágiles. Por eso el mayor dinosaurio sigue siendo una frontera científica en movimiento.
Basado en: Riley Black, Smithsonian Magazine
