Unos diminutos cristales sitúan el impacto de Ames en la época de una gran extinción marina.
El cráter de Ames está bajo tierra, en el norte de Oklahoma, Estados Unidos. Tiene unos 16 kilómetros de ancho y es uno de los mayores cráteres de meteorito del país. No se ve desde la superficie porque está cubierto de sedimentos. Fue descubierto por casualidad en 1991, durante unos trabajos para buscar petróleo.
Hace mucho tiempo, aquella zona estaba bajo un mar poco profundo. Una roca espacial del tamaño de la Torre Eiffel chocó allí contra la Tierra. Viajaba a más de 110.000 kilómetros por hora. Después del impacto, los materiales del fondo marino llenaron y taparon el enorme agujero.
Los científicos creían que el choque ocurrió hace unos 467 millones de años. Ahora han estudiado unos cristales de circón muy pequeños que estaban dentro del cráter. Estos cristales conservan señales de mucho calor y presión. Gracias a ellas, el equipo ha calculado que el impacto ocurrió hace 370 millones de años. Por tanto, el cráter es casi 100 millones de años más joven de lo que se pensaba.
La nueva fecha coincide con una gran extinción del Devónico tardío. Durante aquella crisis, que duró varios millones de años, pudo desaparecer hasta la mitad de la vida marina. Los océanos habían perdido oxígeno. Los investigadores no afirman que el meteorito causara la extinción, aunque su polvo pudo ayudar a enfriar el aire de la región. Conocer la fecha correcta permite ordenar mejor la historia antigua de la Tierra.
Basado en: Harry Baker, Live Science
