ViajesSeptember 21, 2026

La cultura del refugio en las montañas europeas

Diez refugios de montaña para descubrir Europa

Fot. R Pollack, Wikimedia Commons, Public domain

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Una ruta por diez refugios europeos donde el paisaje, la historia y la vida sencilla forman parte de la aventura.

Los refugios europeos son algo más que alojamientos: sus accesos, arquitectura y normas revelan distintas maneras de relacionarse con la montaña. La Cabaña Verónica, a 2.325 metros en los Picos de Europa, apenas alberga a seis personas. Su cúpula procede de un buque de guerra desguazado en Bilbao en 1960 y fue trasladada a caballo antes de quedar instalada sobre la roca.

En el Ártico sueco, Låktatjåkko brinda calor y comida cuando el hielo casi borra el edificio, aunque el frío puede dejar aislados a sus huéspedes. Gaustatoppen, en Noruega, ofrece un acceso insólito: un funicular se adentra en el granito hasta los túneles de una estación de comunicaciones de la OTAN de la guerra fría. Esta infraestructura abre algunos fines de semana de invierno.

La ubicación también define la vida de cada refugio. Chata pod Rysmi, próximo a la cumbre eslovaca del Rysy, ha sido destruido varias veces por aludes y desprendimientos; por eso solo funciona de junio a octubre. Kredarica, última escala hacia el Triglav, rebosa actividad en verano. En invierno, en cambio, aguardan dormitorios sin calefacción y una subida final que requiere piolet y crampones.

Ciottulu di Mori, abastecido por mulas en la ruta corsa GR20, conserva servicios mínimos y espacios compartidos. Breiðuvik mira a playas volcánicas y aldeas abandonadas. Los refugios libres de Escocia ocupan antiguas casas de pastores o mineros y exigen que cada visitante colabore. En los Dolomitas, Nuvolau recompensa la caminata con el ocaso, mientras Lagazuoi combina el teleférico con túneles de la primera guerra mundial. Entre austeridad y comodidad, todos hacen de la noche una parte esencial del viaje.

Basado en: Kevin Rushby, The Guardian