Un equipo de astrónomos ha medido campos magnéticos en siete exoplanetas gigantes y muy calientes.
La medición de campos magnéticos en siete exoplanetas gigantes abre una vía nueva para estudiar mundos más allá del sistema solar. Son júpiteres ultracalientes: planetas gaseosos, muy próximos a sus estrellas, que muestran siempre la misma cara al astro y mantienen la otra en oscuridad.
Ese bloqueo orbital genera contrastes extremos. Con temperaturas cercanas a los 2.600 kelvin, sus vientos alcanzan entre 7.200 y casi 25.000 kilómetros por hora. El equipo analizó esas corrientes siguiendo la señal del hierro con dos espectrógrafos de alta precisión: ESPRESSO, en Chile, y MAROON-X, en Hawái.
La investigación partía de una pregunta sobre circulación atmosférica, no sobre magnetismo planetario. Sin embargo, los datos mostraron un patrón difícil de encajar: los planetas más calientes tenían vientos más lentos. En principio, una mayor irradiación debería acelerar esas corrientes.
La hipótesis más sólida es que los campos magnéticos actúan como un freno al interactuar con partículas cargadas de la atmósfera. Las intensidades estimadas, de solo unos pocos gauss, son más moderadas que las predichas por algunos modelos y se acercan a las de gigantes gaseosos del sistema solar.
Aunque estos siete mundos son demasiado extremos para considerarse habitables, el método tiene consecuencias relevantes. Un campo magnético puede influir en la pérdida de atmósfera y en la conservación de agua. Comparar estos entornos ayudará a elegir futuros objetivos más prometedores.
Basado en: Ivan Farkas, Live Science
