Un estudio muestra que la audición anfibia de focas, leones marinos y morsas apareció muy temprano en su evolución.
La capacidad de focas, leones marinos y morsas para oír con nitidez tanto en tierra como bajo el agua no parece una adquisición reciente. Un estudio basado en oídos actuales y fósiles calcula que esta audición anfibia apareció hace alrededor de 26 millones de años, en los primeros capítulos evolutivos de los pinnípedos. El dato sitúa la escucha submarina en el centro de su historia mucho antes de su diversidad moderna.
La adaptación resuelve un conflicto físico básico. En mamíferos terrestres como los humanos, el oído medio contiene aire y funciona bien fuera del agua, pero pierde eficacia en un medio mucho más denso. Los pinnípedos poseen un tejido cavernoso que se llena de sangre durante las inmersiones. Al tener una densidad más cercana a la del agua, esa sangre mejora la transmisión de las vibraciones y permite localizar sonidos útiles.
Para reconstruir el proceso, los investigadores realizaron microtomografías de 217 especímenes de oído pertenecientes a 119 especies de mamíferos. La muestra incluyó las especies vivas de pinnípedos, varios parientes cercanos y linajes extintos. Con esas imágenes tridimensionales compararon la anatomía del oído a lo largo del árbol evolutivo.
Esa comparación ubica la aparición del tejido especializado en una etapa temprana, cuando algunos antepasados aún estaban ligados a aguas poco profundas o a zonas costeras. La estructura pudo empezar amplificando demasiado los sonidos submarinos, antes de que el oído medio se modificara para controlar esa potencia. Con el tiempo, esa combinación convirtió a los pinnípedos en animales muy sensibles al sonido, una ventaja en el mar y una posible vulnerabilidad ante el ruido humano.
Basado en: Melissa Hobson, Science News
