Un estudio muestra que la audición anfibia de focas, leones marinos y morsas apareció muy temprano en su evolución.
Las focas, los leones marinos y las morsas tienen una capacidad poco común entre los mamíferos: oyen con mucha calidad tanto en tierra como bajo el agua. Esta habilidad se conoce como audición anfibia. Según un estudio reciente, apareció hace unos 26 millones de años, en una etapa temprana de la evolución de los pinnípedos.
La explicación está en el oído medio. En los humanos, esa parte contiene aire y transmite bien los sonidos fuera del agua. Pero el agua es mucho más densa que el aire, así que las vibraciones no llegan del mismo modo cuando estamos sumergidos.
Los pinnípedos tienen una solución diferente. Su oído incluye un tejido cavernoso que se llena de sangre al bucear. Como la sangre se parece más al agua en densidad, el sonido se transmite mejor. Esto les permite distinguir señales útiles en un ambiente donde la vista no siempre basta.
Para estudiar cuándo apareció esta adaptación, los científicos analizaron cientos de oídos conservados en museos. Usaron microtomografías, una técnica que muestra el interior con mucho detalle. Examinaron las especies modernas de pinnípedos y también animales emparentados, incluidos algunos fósiles.
La comparación indica que el cambio surgió al principio de la historia del grupo. Sus antepasados aún vivían en aguas poco profundas o cerca de la costa. Después, los pinnípedos se hicieron más marinos. Su oído especial pudo darles una ventaja clara para orientarse, comunicarse y detectar sonidos importantes.
Basado en: Melissa Hobson, Science News
