Catorce rutas ferroviarias muestran otra forma de conocer el mundo.
El viaje en tren vive un nuevo momento de popularidad. La preocupación por el impacto climático, el regreso de los trenes nocturnos y el deseo de viajar con más calma han devuelto atractivo a rutas que antes parecían de otra época. En ellas, el paisaje forma parte de la experiencia.
Varias rutas recuperan el lujo ferroviario. El Royal Scotsman atraviesa Escocia entre tierras agrícolas y pueblos costeros. En Italia, La Dolce Vita Orient Express propone recorridos de una o dos noches para 62 pasajeros, mientras que el Arlecchino, diseñado por Gio Ponti e inaugurado en 1960, ha vuelto tras una restauración.
En América del Norte, el paisaje es el gran protagonista. El Rocky Mountaineer une Vancouver con Banff en dos días, entre ríos, lagos y montañas. El California Zephyr va de Chicago a Emeryville y atraviesa siete estados en unas 52 horas. El Alaska Railroad, abierto en 1923, conecta comunidades de Alaska y muestra glaciares y fiordos.
La selección también cruza Asia, África y Sudamérica. El Doğu Express recorre 800 millas entre Ankara y Kars, especialmente popular en invierno. El Seven Stars Kyushu, en Japón, usa artesanía local y reservas muy competitivas. El Eastern & Oriental Express ha regresado a Malasia. En Perú, el Hiram Bingham lleva a Machu Picchu; en India, el tren de Darjeeling sube hacia el Himalaya; y Rovos Rail recorre el sur de África.
Basado en: Monisha Rajesh, Hannah Towey, Arati Menon, Condé Nast Traveler
