Catorce rutas ferroviarias muestran otra forma de conocer el mundo.
Viajar en tren no es solo ir de un lugar a otro. En muchos viajes, el camino es la parte más importante. La persona mira por la ventana, habla con otros pasajeros y ve montañas, ríos, ciudades o bosques. Por eso muchos viajeros quieren ir más despacio.
Hay rutas famosas en muchos países. En Escocia, el Royal Scotsman pasa por campos y pueblos de la costa. En Italia, La Dolce Vita Orient Express hace viajes cortos con mucho estilo. Otro tren italiano, el Arlecchino, tiene un diseño de Gio Ponti y volvió a la vida después de una restauración.
En Canadá, el Rocky Mountaineer sale de Vancouver y llega a Banff entre lagos y montañas. En Estados Unidos, el California Zephyr cruza siete estados entre Chicago y California. El Alaska Railroad une comunidades y muestra glaciares, fiordos y valles. En abril de 2026 llegó también el Canyon Spirit, entre Salt Lake City y Denver.
Otros trenes cruzan paisajes muy distintos. El Doğu Express recorre Turquía hasta Kars. El Seven Stars Kyushu, en Japón, es muy lujoso y sus plazas son difíciles de conseguir. En Malasia, el Eastern & Oriental Express viaja entre selvas y ciudades. En Perú, el Hiram Bingham lleva a Machu Picchu. En India, el tren de Darjeeling sube despacio hacia una ciudad famosa por el té. En el sur de África, Rovos Rail ofrece viajes largos y elegantes.
Basado en: Monisha Rajesh, Hannah Towey, Arati Menon, Condé Nast Traveler
