Nuevas mediciones indican que GJ 3378b podría ser más rocosa y parecida a la Tierra de lo que se pensaba.
La supertierra GJ 3378b, situada a unos 25 años luz, parece ahora un objetivo más interesante para la búsqueda de vida. Un equipo de astrónomos ha revisado sus propiedades con el telescopio Hobby-Eberly y con un instrumento diseñado para estudiar planetas alrededor de estrellas frías.
Este planeta orbita una enana roja, una estrella pequeña y poco brillante. Aunque emiten menos luz que el Sol, estas estrellas son muy abundantes en la Vía Láctea. Por eso, conocer los planetas que las rodean ayuda a entender dónde podría haber ambientes habitables cerca de nuestro Sistema Solar.
La clave está en la masa. GJ 3378b fue identificado en 2024 y entonces se estimó que tenía unas cinco masas terrestres. El nuevo análisis la sitúa cerca de 2,3 masas terrestres. Esa diferencia importa: un mundo menos masivo tiene más opciones de ser rocoso y menos probabilidades de conservar una atmósfera excesivamente espesa.
También se ha revisado el tiempo que tarda en dar una vuelta a su estrella, que pasa de 25 a unos 21 días. Es un año brevísimo comparado con el terrestre, pero no implica necesariamente demasiado calor. Como la estrella es mucho más tenue que el Sol, el planeta necesita una órbita cercana para estar en la zona habitable, donde el agua líquida podría ser estable.
La prudencia sigue siendo esencial. La cercanía a una enana roja puede exponer al planeta a radiación intensa, capaz de erosionar su atmósfera. Todavía no se sabe si GJ 3378b conserva aire ni si tiene agua. Aun así, su proximidad y sus nuevas propiedades lo convierten en un candidato valioso para futuros telescopios.
Basado en: Emily Howard, Phys.org
