La misión Smile estudiará cómo protege la magnetosfera a la Tierra del viento solar.
Smile despegó el 19 de mayo de 2026 desde el puerto espacial europeo de la Guayana Francesa, impulsada por un cohete Vega-C. Tras la separación del lanzador, la estación de New Norcia, en Australia, captó la primera señal de la nave y, un minuto después, se confirmó el despliegue de los paneles solares. Ese paso garantizó energía para iniciar las comprobaciones.
La misión, desarrollada por la Agencia Espacial Europea y la Academia China de Ciencias, busca observar cómo se comporta la Tierra ante el viento solar. Esta corriente de partículas cargadas y radiación, emitida por el Sol, puede intensificarse durante episodios de actividad solar y provocar perturbaciones geomagnéticas que se propagan por el entorno terrestre.
El foco científico está en la magnetosfera, la envoltura protectora generada por el campo magnético del planeta. Smile combinará una cámara de rayos X, destinada a detectar dónde el viento solar presiona esa frontera invisible, con una cámara ultravioleta capaz de seguir las auroras boreales durante 45 horas seguidas. Al cruzar ambas imágenes, los científicos podrán reconstruir casi en tiempo real la respuesta terrestre.
Durante el primer mes, la nave elevará su altitud mediante once encendidos de motor hasta alcanzar una órbita muy elíptica, con un punto alto de unos 121 000 kilómetros sobre el Polo Norte y un paso bajo de unos 5000 kilómetros sobre el Polo Sur. La recogida científica comenzará en julio, si las verificaciones concluyen según lo previsto.
Basado en: European Space Agency
