ViajesSeptember 17, 2026

El síndrome de París y el peso de una ciudad imaginada

El síndrome de París: cuando la ciudad real no coincide con el sueño

Fot. Jehpuh, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

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Algunos viajeros sufren una fuerte decepción cuando el París cotidiano no se parece a la ciudad perfecta que imaginaban.

Pocas ciudades soportan una imagen tan idealizada como París. El cine, las marcas de lujo y las redes sociales la han convertido en un decorado de elegancia, arte y romanticismo. Quien viaja seducido por esa representación espera encontrarse con la Torre Eiffel, el Louvre o Montmartre, y puede olvidar que la capital francesa mantiene el ritmo imperfecto de cualquier gran urbe.

En una ciudad de más de dos millones de habitantes también hay atascos, ruido, lluvia, multitudes y encuentros poco amables. Un especialista en cultura e idiomas vivió ese desencanto durante su primera visita a los Campos Elíseos y al Arco del Triunfo. La afluencia de público le pareció comparable a la de un parque de atracciones, y el escenario real apenas conservaba el encanto que había construido en su imaginación.

La distancia entre ambas imágenes está en el origen del llamado síndrome de París. Hiroaki Ota, psiquiatra japonés en Francia, acuñó la expresión en los años ochenta. Las primeras investigaciones se centraron en turistas japoneses que manifestaban ansiedad, mareos e incluso alucinaciones. Hoy, el término se emplea de manera más amplia para designar el choque que sufre un visitante cuando la experiencia no está a la altura del relato idealizado.

Asumir de antemano las contradicciones de París puede favorecer una relación más rica con la ciudad. Su carácter caótico no anula su arquitectura, su gastronomía ni sus espacios de gran belleza. Al abandonar la exigencia de perfección, el viajero deja de comparar cada rincón con una fantasía y queda más dispuesto a descubrir una capital viva, compleja y aún capaz de provocar asombro.

Basado en: Chrissie McClatchie, Travel + Leisure