Un sistema del MIT calcula rutas seguras para drones entre obstáculos móviles que no conoce de antemano.
Los drones pueden ser muy útiles durante una emergencia. Por ejemplo, pueden entrar en un edificio derrumbado o acercarse a un incendio para enviar información a los equipos de rescate. El problema es que resulta difícil volar por un lugar desconocido: pueden caer ramas o aparecer objetos que cambien de posición sin aviso.
Investigadores del MIT han desarrollado SANDO, un sistema autónomo que planea rutas seguras en espacios sin mapa y con obstáculos móviles. Las cámaras y los sensores del dron observan el entorno. SANDO detecta y sigue los objetos, pero no necesita saber exactamente hacia dónde irán. Le basta con conocer la velocidad máxima que podrían alcanzar.
Con ese dato, calcula la mayor distancia que cada objeto puede recorrer durante un tiempo determinado y coloca una esfera imaginaria a su alrededor. A continuación, crea un corredor de vuelo que evita esas esferas. Como el entorno cambia, actualiza el corredor y prepara de nuevo la ruta a lo largo del viaje. Un mapa de calor señala además las zonas con más obstáculos, para que el dron se aleje del peligro y llegue pronto a su destino.
El equipo demostró mediante cálculos que las rutas no producen choques en esas condiciones. En las simulaciones, SANDO fue más rápido que varios métodos avanzados y evitó todas las colisiones. También completó 12 vuelos con un dron real sin tocar ningún obstáculo móvil. Esta tecnología podría utilizarse en operaciones de búsqueda y rescate, en túneles de minas o para hacer entregas en barrios concurridos.
Basado en: Adam Zewe, MIT News
