Un estudio explica cómo una parte del ojo de las aves obtiene energía sin oxígeno.
La vista de las aves es una de sus grandes ventajas. Les ayuda a cazar, buscar comida y orientarse durante los viajes. Sin embargo, su retina plantea un problema curioso. En la mayoría de vertebrados, esta capa del ojo está llena de vasos sanguíneos porque necesita mucha energía. En las aves, la parte interior casi no tiene esos vasos.
Un equipo dirigido por Christian Damsgaard, de la Universidad de Aarhus, estudió esta paradoja en diamantes cebra, palomas y pollos. Con microsensores midieron directamente el oxígeno dentro del ojo. El resultado fue claro: la parte exterior de la retina sí recibía oxígeno, pero la parte interior funcionaba en anoxia, es decir, sin oxígeno.
El estudio, publicado en Nature en enero de 2026, mostró que las aves no usan un sistema secreto para llevar oxígeno a esa zona. En cambio, sus células producen energía con glucosa mediante glucólisis anaerobia. Es una vía menos eficiente que la respiración con oxígeno, por eso necesita mucha más glucosa.
La estructura llamada pecten oculi parece ser clave. No alimentaría la retina con oxígeno, sino con glucosa, y también ayudaría a retirar el ácido láctico que se forma. Esta solución podría dejar la retina más libre de sombras causadas por vasos sanguíneos. También interesa a la medicina, porque puede dar pistas sobre tejidos que sufren falta de oxígeno.
Basado en: Yasemin Saplakoglu, Quanta Magazine
