DeporteOctober 15, 2026

Renée Richards: una victoria histórica y un legado lleno de tensiones

Renée Richards y un legado que sigue dividiendo al tenis

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La pionera trans que ganó el derecho a jugar el US Open femenino defiende hoy límites para otras deportistas trans.

En 1977, Renée Richards desafió a la federación estadounidense de tenis para poder disputar el cuadro femenino del US Open. Tras hacerse pública su transición, la organización pretendía someterla a una prueba cromosómica. Richards recurrió a la justicia y obtuvo una sentencia favorable. El fallo se limitaba a su caso, pero transformó su carrera y la convirtió en una pionera.

Su llegada al torneo estuvo marcada por la tensión. Cayó en primera ronda ante Virginia Wade, aunque alcanzó la final de dobles con Betty Ann Stuart. Varias jugadoras reaccionaron con hostilidad. Billie Jean King tomó otro camino: consultó a médicos, conoció personalmente a Richards y terminó respaldándola. Jugar a su lado hizo visible aquel apoyo.

Richards alcanzó el número 20 de la clasificación mundial en individuales. Tras retirarse, entrenó a Martina Navratilova y retomó su profesión de oftalmóloga. Julie Kliegman, periodista trans y no binaria, ha reconstruido esa trayectoria en una biografía basada en memorias, documentos y conversaciones con la extenista, que hoy tiene 92 años.

La principal tensión de su legado está en su postura actual. Richards afirma que las mujeres trans que atravesaron la pubertad masculina no deberían participar en competiciones femeninas, porque podrían conservar ventajas físicas. Kliegman considera que las pruebas disponibles no permiten una conclusión definitiva. Aunque Richards mantiene su opinión, ahora vincula esas restricciones con un proyecto político más amplio que busca apartar a las personas trans de la vida pública. Su historia, por tanto, no cabe en un relato sencillo de progreso.

Basado en: Rich Tenorio, The Guardian