Un nuevo estudio propone que el calor atrapado por el polvo del impacto causó una muerte muy rápida en tierra firme.
Hace 66 millones de años, un asteroide enorme chocó contra la Tierra. Era parecido a una montaña muy grande. El golpe abrió un cráter bajo la zona que hoy está cerca del golfo de México.
El impacto lanzó roca caliente y polvo al cielo. Durante mucho tiempo, muchas personas pensaban que los dinosaurios murieron sobre todo más tarde, porque había poca luz del sol. Sin luz, las plantas crecían peor y muchos animales no encontraban comida.
Esa idea sigue siendo importante. Pero un nuevo estudio dice que, en tierra firme, el primer peligro pudo llegar mucho antes. No fue solo un problema de meses. También pudo haber un momento muy corto y muy caliente.
Cuando la roca subió a la atmósfera, una parte cayó de nuevo como pequeñas gotas de roca fundida. Otra parte quedó como polvo muy fino. Según los investigadores, ese polvo pudo guardar el calor y mandarlo otra vez hacia el suelo.
Así, el aire se calentó muy rápido. Durante más o menos una hora, el cielo pudo verse rojo. Los animales que estaban al aire libre recibieron un calor muy fuerte. Muchos dinosaurios terrestres no habrían tenido tiempo de buscar comida ni de esperar a que pasara la oscuridad. Si no podían refugiarse, habrían muerto en pocas horas.
Después, el calor bajó, pero la crisis continuó. El polvo tapó la luz del sol y hubo incendios en muchos lugares. Para los animales que sobrevivieron al primer calor, la oscuridad, el humo y la falta de alimento hicieron la vida muy difícil. En el mar, la explicación es distinta, porque los incendios no afectan igual al océano.
Basado en: Libby Riddle, Science News
