El hallazgo de Pampaluctor calibar cambia la historia conocida de unos antiguos depredadores sudamericanos.
En 2014, varias personas de un museo encontraron huesos antiguos en un acantilado junto al mar, en la pampa argentina. Los restos eran de un animal grande. Vivió al final del Plioceno o al principio del Pleistoceno, pero durante años nadie supo a qué especie pertenecía.
Ahora, un equipo de científicos ha estudiado mejor los huesos. Cree que pertenecen a una especie nueva, llamada Pampaluctor calibar. Era pariente de los marsupiales y formaba parte de un grupo de cazadores con grandes dientes, parecidos a los de los felinos de dientes de sable. Hasta este hallazgo, se pensaba que aquel grupo había desaparecido antes.
Los investigadores no encontraron la cabeza. Sí hallaron huesos fuertes del cuello, una parte del hombro, varios huesos de las patas y dos de la cola. Gracias al tamaño del fémur, calculan que el animal pesaba cerca de 100 kilos. Por eso, pudo ser uno de los mayores mamíferos cazadores de Sudamérica.
Su cuello era grueso y sus patas delanteras tenían mucha fuerza. Probablemente esperaba escondido y atacaba desde cerca. No necesitaba correr mucho detrás de su presa: podía tirarla al suelo y sujetarla. Una parte de su nombre viene de una palabra latina relacionada con la lucha.
El descubrimiento muestra que estos animales vivieron más tiempo de lo esperado. Pudieron coincidir con zorros, comadrejas y otros animales llegados de Norteamérica. Ahora, los científicos esperan encontrar un cráneo o dientes para saber mejor qué lugar ocupaba Pampaluctor entre aquellos antiguos depredadores.
Basado en: Sandee Oster, Phys.org
