Unos modelos de cerebro humano cultivados en laboratorio muestran señales de maduración durante años.
Un grupo de científicos ha cultivado pequeños modelos de cerebro humano durante más de cinco años. Estos modelos se llaman organoides. Crecen en el laboratorio a partir de células humanas.
No son cerebros completos. No piensan ni sienten como una persona. Son grupos de células que ayudan a estudiar el cerebro de una forma más sencilla.
En este caso, los organoides se parecían a partes de la corteza cerebral. La corteza es una zona importante del cerebro. Participa en actividades como pensar, recordar y percibir el mundo.
Hasta ahora, muchos organoides cerebrales servían sobre todo para estudiar los primeros momentos del desarrollo. Además, a menudo vivían solo unos meses. Por eso era difícil usarlos para observar cambios más largos.
En este trabajo, los modelos siguieron vivos mucho más tiempo. Sus células cambiaron poco a poco. Los científicos vieron señales en los genes y también en marcas químicas del ADN.
Esas señales indicaban que las células no estaban siempre en la misma fase. Parecían guardar información sobre el tiempo que habían pasado creciendo en el laboratorio.
Este avance puede ayudar a estudiar etapas del cerebro que son difíciles de observar directamente en personas. También puede servir para investigar enfermedades que aparecen o cambian más tarde. Los organoides son una herramienta de estudio, no una copia completa de un cerebro humano.
Basado en: Rachel Fieldhouse, Nature
