La historia del museo afroamericano de Washington también pertenece a Max Bond, que defendió una arquitectura colectiva y al servicio de la gente.
El Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana abrió en Washington en septiembre de 2016. Situado en el National Mall, ofrece un lugar permanente para contar la historia de la población negra de Estados Unidos. Su fachada de color bronce es hoy una imagen reconocible de la capital.
El proyecto ganador nació del trabajo conjunto de varios arquitectos, entre ellos Philip Freelon, David Adjaye y J. Max Bond Jr. Sin embargo, la fama internacional de Adjaye hizo que muchas personas hablaran del edificio casi como si fuera una creación individual. La aportación de Bond recibió mucha menos atención.
Bond ya había defendido la creación del museo antes de que se celebrara el concurso. Además, desarrolló una carrera destacada como arquitecto negro en un sector que a menudo era hostil. Murió de cáncer en 2009, poco antes de la victoria de sus compañeros, y no llegó a ver el edificio terminado.
Él desconfiaba del culto a los arquitectos estrella. En su opinión, los edificios no nacían de una idea genial y rápida, sino de años de conversación y colaboración. Un buen diseño debía ser bello, pero también útil para quienes iban a habitarlo o visitarlo.
Esta forma de pensar estaba relacionada con las luchas por la igualdad racial. Bond quería edificios y ciudades democráticos, creados de manera colectiva y atentos a las personas excluidas durante décadas. Reconocer su labor ayuda a entender tanto el museo como la forma en que construimos la memoria pública.
Basado en: Brian Goldstein, Hyperallergic
