Un artista estadounidense lleva décadas ampliando un territorio ficticio llamado Ukrania.
Jerry Gretzinger lleva desde 1963 construyendo un mapa monumental de Ukrania, un territorio ficticio nacido de dibujos hechos durante las pausas en una fábrica de rodamientos. Aquellos apuntes de aire urbano crecieron hasta formar una geografía propia, con ciudades, campos y zonas abstractas que ya no remiten a ningún lugar reconocible.
La obra está formada por miles de paneles independientes, creados y modificados a lo largo de décadas. Su interés no reside solo en la escala, sino en la manera en que se resiste a quedar concluida. Cada parte puede ser revisada, ampliada o cubierta, de modo que Ukrania funciona como un organismo cartográfico sometido a reglas internas.
Ese orden procede de una baraja de cartas que Gretzinger ha alterado hasta convertirla en sistema de trabajo. Las cartas dictan operaciones concretas: unas impulsan la expansión del territorio; otras transforman áreas previas o permiten el avance de una superficie blanca llamada el Vacío. La obra mezcla disciplina, azar e imaginación sostenida.
El mapa tuvo también una vida interrumpida. En los años ochenta, el crecimiento de un negocio de ropa que Gretzinger había creado con su mujer lo llevó a guardar el proyecto. Décadas más tarde, su hijo lo encontró en el ático, y aquel redescubrimiento abrió una nueva etapa.
Hoy, ya en sus ochenta, Gretzinger contempla Ukrania menos como un inventor absoluto que como alguien que observa la evolución de un mundo autónomo. El Vacío, construido con restos de correspondencia y materiales personales, introduce una lectura más íntima. La creación aparece como memoria frente al desgaste del tiempo, sin dejar de ser un juego de formas y reglas.
Basado en: Colin Marshall, Open Culture
