Un estudio muestra que las gotas de agua pueden cargarse al moverse y dañar metales protegidos.
La lluvia parece algo muy normal. Cae del cielo, moja las calles y resbala por ventanas, hojas y tejados. Pero una nueva investigación dice que algunas gotas de agua pueden llevar una pequeña carga eléctrica cuando se mueven sobre una superficie lisa.
La electricidad del tiempo atmosférico no está solo en los rayos. También puede aparecer en gotas pequeñas, aunque sea de forma muy débil. Esa electricidad no es peligrosa para una persona bajo la lluvia, pero puede cambiar lo que pasa cuando el agua toca un metal.
En el experimento, los científicos dejaron bajar gotas por diferentes superficies. Después, esas gotas cayeron sobre una placa de cobre con una capa fina de protección. En algunos casos, el agua atravesó la capa y dejó agujeros muy pequeños en el cobre.
No todas las gotas hicieron lo mismo. Cuando el agua caía directamente sobre el metal, sin deslizarse antes, el daño no aparecía igual. Por eso, el recorrido de la gota era una parte importante del proceso.
Los investigadores creen que el agua toma carga positiva al deslizarse. El metal queda con carga negativa. Cuando la gota se acerca al metal, el campo eléctrico crece y puede romper una parte de la superficie.
Este resultado ayuda a entender por qué algunos metales se estropean aunque tengan protección. La corrosión afecta a puentes, tuberías, máquinas y otros objetos. Si se entiende mejor cómo empieza, será más fácil proteger esos materiales durante más tiempo.
Basado en: Megha Satyanarayana, Scientific American
