Un nuevo modelo indica que las supernovas normales también pueden producir las huellas químicas atribuidas a explosiones mucho más potentes.
Algunas estrellas antiguas de la Vía Láctea tienen una mezcla extraña de elementos. Los astrónomos pensaban que esos materiales podían venir de una hipernova. Una hipernova sería una explosión estelar mucho más potente que una supernova normal. Sin embargo, un nuevo estudio ofrece otra explicación.
Cuando una estrella grande muere, puede explotar como supernova. La explosión lanza al espacio oxígeno, níquel y otros elementos. Después, estos materiales se mezclan con gas y polvo. Con el tiempo, esa mezcla puede formar nuevas estrellas. Por eso, los elementos de una estrella dan pistas sobre su historia.
Los modelos anteriores suponían que los materiales de una supernova se repartían por igual. Pero las explosiones no siempre funcionan así. Una parte con mucho oxígeno puede viajar en una dirección, mientras otra con níquel va hacia otro lugar. Por eso, dos estrellas nacidas cerca de la misma explosión pueden tener composiciones diferentes.
El nuevo modelo matemático tiene en cuenta este reparto desigual. Así logra explicar la composición de algunas estrellas raras del halo, la zona exterior de la Vía Láctea. Sus resultados son tan buenos como los del modelo de las hipernovas, o incluso mejores. Esto reduce las pruebas a favor de esas explosiones extremas, pero no demuestra que no existan. Los científicos aún necesitan conocer mejor cómo se mezclan el gas y los elementos en el espacio.
Basado en: Mara Johnson-Groh, Science News
