El símbolo de África occidental aparece en rejas y balcones del sur de Estados Unidos como una huella de memoria y adaptación cultural.
Las puertas, las barandillas y las rejas de Nueva Orleans y Savannah guardan una historia que no siempre se ve a primera vista. Entre flores, hojas y otros adornos de hierro se repite una figura parecida a un corazón. Puede ser negra o blanca y, en Nueva Orleans, a veces aparece cerca de una flor de lis.
La forma recuerda al sankofa, un símbolo de la cultura akan de África occidental que pertenece a la tradición adinkra de Ghana. Su nombre se puede traducir como «volver atrás para recogerlo». Invita a buscar en el pasado algo útil para el presente. También se representa como un pájaro que vuelve la cabeza para tomar un huevo de su espalda.
Muchos afroamericanos tienen antepasados de África occidental. Por eso surge una pregunta: ¿dejaron los herreros negros este dibujo en sus obras para recordar sus orígenes? Los archivos no permiten unir de manera directa el símbolo africano con cada pieza de hierro del sur de Estados Unidos.
Las conversaciones con herreros y especialistas ofrecen otra forma de entender esa relación. No se trata solo de demostrar que un diseño pasó sin cambios de una generación a otra. También importa observar cómo viaja el conocimiento cultural. Incluso los objetos de la vida diaria pueden conservar recuerdos.
La historiadora del arte Earnestine Jenkins señala que las personas adaptan sus prácticas cuando emigran. La continuidad cultural no significa repetirlo todo exactamente. Una tradición puede cambiar con cada mano que sostiene el martillo y, al mismo tiempo, mantener su vínculo con el pasado.
Basado en: Trelani Michelle, Hyperallergic
