La campeona olímpica pasó seis días sin prisas en Kauai junto a su marido y sus tres hijos adolescentes.
Kerri Walsh Jennings ganó tres medallas de oro olímpicas en vóley playa. Para ella, la playa suele ser un lugar de trabajo, esfuerzo y competición. Pero en Kauai, una isla de Hawái, vivió algo diferente. Pasó seis días tranquilos con su marido, Casey, y sus tres hijos adolescentes: Joey, Sundance y Scout.
Kerri y Casey estuvieron de luna de miel en Kauai en 2005. Después volvieron varias veces. Ahora querían disfrutar de la isla con sus hijos. En casa, cada uno tiene sus estudios, deportes, entrenamientos y amigos. Durante las vacaciones, la familia dejó atrás ese ritmo rápido. La primera noche, todos miraron la puesta de sol sin usar el móvil.
Durante el viaje hicieron surf, nadaron, practicaron esnórquel y caminaron por la isla. También buscaron playas poco conocidas, tomaron hielo raspado y jugaron cerca de la bahía de Hanalei. No prepararon un programa lleno de actividades. Por la mañana descansaban y tomaban café en el balcón. Por la noche paseaban y cenaban sin prisa. Así tuvieron tiempo para hablar de sus sueños, sus miedos, sus amigos y el futuro.
Kerri recuerda sobre todo los momentos sencillos: las risas en el coche, las largas conversaciones y la ayuda entre los hermanos en el mar. Gracias al viaje, pudo mirar con calma a sus hijos y conocerlos mejor. Su consejo para viajar con adolescentes es sencillo: no hacer demasiados planes, guardar el teléfono y dejar tiempo para descansar, explorar y hablar. Para ella, esos momentos en familia son el verdadero oro.
Basado en: Jordi Lippe-McGraw, Condé Nast Traveler
