La misión Juno observó partículas muy veloces cerca de Júpiter.
Las mediciones de la sonda Juno alrededor de Júpiter aportan una prueba directa sobre cómo algunas partículas alcanzan energías extremas. La nave registró electrones de alta velocidad en el prechoque del planeta, una zona situada antes del frente de choque que forma su enorme campo magnético al abrirse paso en el flujo de partículas solares.
En ese entorno, el campo magnético no es solo una frontera. También crea condiciones variables capaces de transferir energía a ciertas partículas. El resultado son electrones que se desplazan a velocidades superiores a las observadas cerca de la Tierra en regiones equivalentes.
La comparación es importante. Misiones como MMS y THEMIS ya habían mostrado que el prechoque terrestre puede acelerar electrones. Sin embargo, faltaba comprobar si el mismo mecanismo funcionaba en otros planetas o en sistemas astrofísicos más grandes. Júpiter, con un frente de choque mucho más amplio, ofrece una escala intermedia dentro del sistema solar.
Los rayos cósmicos son partículas muy energéticas cuyo origen se investiga desde hace más de cien años. Pueden nacer en supernovas o en erupciones solares; cuando proceden del Sol y llegan a la Tierra, pueden alterar satélites, comunicaciones y redes eléctricas. Los datos de Juno indican que la velocidad de las partículas aumenta con el tamaño del frente de choque. Esa relación también coincide con rayos cósmicos vinculados a supernovas, por lo que el mismo mecanismo podría operar en todo el universo.
Basado en: Mara Johnson-Groh, NASA Science
