Una interfaz experimental usa inteligencia artificial para convertir señales cerebrales en texto y movimientos de un avatar.
Hablar no consiste solo en producir palabras: los movimientos de las manos, la cabeza y los hombros añaden intención y énfasis. Las interfaces cerebro-ordenador ya permitían a personas con parálisis comunicarse o controlar dispositivos. Sin embargo, la mayoría se centraban en una sola función.
Un equipo de la Universidad de California en San Francisco ha demostrado que un único implante puede descodificar el habla y los gestos a la vez, en cuestión de segundos. Sus 253 electrodos, situados sobre una amplia zona de la corteza sensoriomotora, registran la actividad eléctrica. Varios modelos de inteligencia artificial convierten esas señales en texto y hacen que un avatar personalizado reproduzca los movimientos previstos.
Las pruebas principales se realizaron con dos participantes. El primero tenía dificultades para hablar y moverse tras un ictus del tronco cerebral. Intentó pronunciar en silencio cinco frases y ejecutar cuatro gestos. El segundo padecía ELA, que le había causado un deterioro progresivo. Vocalizó diez frases e imaginó diez gestos, como encogerse de hombros o levantar el pulgar, sin mover el cuerpo salvo la cara.
El reto consistía en separar señales que se solapan y cambian al combinar acciones. Los modelos entrenados solo con habla o gestos aislados respondieron peor ante intentos simultáneos. Al incorporar ambos tipos de ejemplos, la descodificación ganó fiabilidad y evitó activaciones incorrectas. Aunque el vocabulario era reducido y el estudio sigue siendo una prueba de concepto, el resultado apunta a prótesis capaces de facilitar una comunicación más rica y espontánea.
Basado en: Miryam Naddaf, Nature
