El auge de los dardos impulsa nuevas formas de jugar, entrenar y llevar el deporte a más países.
Los dardos viven una etapa de fuerte crecimiento, sobre todo en Reino Unido. El Mundial ha alcanzado grandes audiencias de televisión y los premios han cambiado mucho: de un millón de libras en 2010 a cinco millones en 2026. Ese salto ayuda a presentar los dardos como un deporte con un futuro profesional más claro.
Luke Littler simboliza buena parte de ese impulso. Target Darts empezó a apoyarlo cuando entró en su programa juvenil con 12 años. En enero, el jugador firmó con la empresa un acuerdo récord de diez años y veinte millones de libras. La relación no se limita al patrocinio, porque Target también gestiona su carrera.
La compañía quiere atraer tanto a jugadores habituales como a personas que solo buscan pasar un buen rato. Por eso trabaja con dianas de puntuación automática y juegos como Board is Lava, Battlesplash o Alien Invasion. También ha llevado dianas a centros de fútbol cinco en Reino Unido. La idea es que jugar resulte menos serio y más social.
Otro objetivo es cuidar a los profesionales de una forma más completa. Target habla de entrenadores de rendimiento, nutricionistas y psicólogos deportivos. En un torneo grande, las cámaras, el público y las expectativas pueden pesar mucho, aunque el juego parezca simple desde fuera.
La expansión internacional será clave. Casi la mitad de los eventos de la PDC ya se celebran fuera de Reino Unido, pero Target también quiere crecer entre aficionados. Alemania, Norteamérica y China son mercados importantes. En Shanghái tiene una academia, en un país donde los dardos aún son nuevos para muchas familias. Al mismo tiempo, preocupa el precio del tungsteno, un metal necesario para fabricar dardos finos y resistentes.
Basado en: Tom Masters, ESPN
