TecnologíaOctober 15, 2026

Un dron pequeño aprende a tocar las paredes

Unos bigotes ayudan a pequeños drones a volar en la oscuridad

Fot. Project Kei, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

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Un sensor táctil inspirado en los animales permite a drones diminutos orientarse cuando sus cámaras no pueden ver.

Después de un terremoto, un incendio o un derrumbe, los equipos de rescate buscan a las personas lo antes posible. Los drones pequeños pueden entrar en lugares estrechos. Pero, si hay humo o poca luz, sus cámaras no ven bien. También les cuesta detectar el cristal.

Un equipo de la Universidad Tecnológica de Delft, en Países Bajos, buscó una solución en los animales nocturnos. Los ratones y los gatos usan sus bigotes para notar lo que hay cerca. Por eso, los investigadores colocaron dos alambres finos en un dron que cabe en una mano. Cada alambre mide casi 20 centímetros.

Los alambres funcionan como bigotes. Cuando uno toca una pared, se dobla. Unos sensores miden ese movimiento y un pequeño ordenador dentro del dron calcula dónde está la pared. Así, el aparato puede orientarse por sí solo.

El equipo hizo 72 vuelos de prueba. Descubrió que los bigotes funcionaban mejor inclinados a 45 grados. También creó un programa para no confundir un contacto real con las vibraciones de las hélices. Gracias a esta mejora, las señales falsas bajaron del 38 % al 0 %.

En una pequeña sala con paredes de cristal, el dron siguió las superficies y encontró una salida de unos 76 centímetros en nueve de cada diez intentos. Aún debe aprender a moverse entre obstáculos desordenados, como los restos de un edificio. El sistema solo usa 34 KB de memoria, así que puede funcionar en aparatos diminutos.

Basado en: Ritsuko Kawai, WIRED