La expansión de una mina cerca de Kiruna enfrenta el interés por los minerales estratégicos con el pastoreo tradicional de renos.
La posible ampliación de la mina de Kiruna ha convertido los derechos territoriales sami en una cuestión nacional antes de las elecciones suecas. La empresa pública LKAB aspira a extender la explotación al yacimiento de Per Geijer, que alberga la mayor reserva conocida de tierras raras de Europa. El hallazgo es estratégico para Suecia y la Unión Europea, decididas a rebajar su dependencia de China.
Ese mismo territorio sostiene el pastoreo tradicional de la comunidad de Gabna. Sus renos transitan entre las zonas de cría, las montañas y los bosques por un corredor ya perjudicado por la mina actual. Los pastores alertan de que una nueva barrera podría desarticular su actividad y una parte fundamental de la cultura sami. Se niegan a que sus derechos queden subordinados al valor de los minerales.
La polémica se agravó cuando la viceprimera ministra Ebba Busch minimizó el peso económico del pastoreo. Los Demócratas Cristianos propusieron reducir los rebaños y reforzar el control estatal del suelo. A su vez, la derecha radical contrapuso los derechos de los pastores a la industria, el turismo y el acceso de otros ciudadanos a las tierras públicas.
Los representantes sami consideran que esa retórica los retrata como responsables de frenar el progreso y profundiza una brecha difícil de reparar. El Gobierno alega que debe ponderar los derechos indígenas junto a otros intereses públicos estratégicos. LKAB recalca que el proyecto está en una fase preliminar, sometido a evaluación y consultas, y que contempla medidas para mitigar los daños. Para Gabna, sin embargo, está en juego la viabilidad futura de su forma de vida.
Basado en: Miranda Bryant, The Guardian
