CienciaOctober 17, 2026

Por qué fracasó el último reactor nuclear nazi

Los cubos de uranio que revelan el fracaso nuclear nazi

Fot. Felix König, Wikimedia Commons, CC BY 3.0

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Un nuevo análisis muestra que el último reactor experimental nazi estaba mucho más lejos de funcionar de lo que se pensaba.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos temía que la Alemania nazi fuera la primera en fabricar una bomba atómica. Ese miedo impulsó el Proyecto Manhattan. Los científicos alemanes también trabajaban en un programa nuclear, aunque nunca lograron poner en marcha un reactor.

Su último intento fue el B8, un reactor experimental construido en 1945 bajo la dirección de Werner Heisenberg. El aparato contenía cubos de uranio natural suspendidos en agua pesada. Esta sustancia reducía la velocidad de los neutrones liberados al dividirse los átomos de uranio. De ese modo, podían provocar nuevas divisiones y mantener una reacción en cadena por sí sola.

Ahora, unos investigadores han examinado dos cubos conservados y documentos históricos. Sus cálculos indican que el B8 habría necesitado casi el doble de uranio y más del doble de agua pesada. Alemania no disponía de esos recursos durante la guerra. Por tanto, Heisenberg se equivocaba al afirmar que solo hacía falta un poco más de uranio.

El equipo analizó también el uso de grafito, una solución que Estados Unidos había empleado con éxito en 1942. El problema era que el grafito al alcance de Alemania contenía impurezas de boro. Este elemento absorbía los neutrones necesarios e impedía que la reacción continuara. Ninguna de las dos opciones era posible con los materiales disponibles. Los cubos supervivientes muestran así lo lejos que estaba el programa nazi de producir plutonio para un arma nuclear.

Basado en: ScienceDaily