Dos pacientes llevan más de quince años sin recaídas tras recibir un trasplante experimental de células madre.
Un hombre y una mujer tenían una enfermedad autoinmune rara y muy grave. En una enfermedad autoinmune, las defensas del cuerpo se equivocan. En vez de proteger, atacan partes del propio cuerpo.
En estos dos pacientes, la enfermedad podía dañar la médula espinal y el nervio óptico. La médula espinal ayuda a mover el cuerpo y a sentir. El nervio óptico lleva al cerebro la información que llega de los ojos. Por eso, esta enfermedad podía causar problemas serios.
Los dos recibieron un trasplante de células madre. Era un tratamiento experimental. Esto quiere decir que los médicos y los científicos aún lo estudian. No es una solución normal para todos los pacientes.
Después del trasplante, los dos entraron en remisión. Estar en remisión significa que la enfermedad no está activa o no muestra señales importantes. En su caso, esa situación ha durado más de quince años.
Ese tiempo es lo que más interesa a los investigadores. En una enfermedad tan seria, pasar tantos años sin una recaída importante es un resultado poco común. También ayuda a mirar el tratamiento con atención, pero con calma.
Los científicos dicen que estos casos no bastan para cambiar la medicina de inmediato. Solo son dos personas. Ahora hace falta un ensayo clínico más grande, con más pacientes, para saber si el trasplante puede ayudar a otros de forma segura.
Basado en: Rachel Fieldhouse, Nature
