Una nueva propuesta daría más poder a cargos políticos sobre las subvenciones científicas federales en Estados Unidos.
La Casa Blanca ha propuesto nuevas normas para gestionar las subvenciones federales en Estados Unidos. El plan, preparado por la Oficina de Gestión y Presupuesto, quiere centralizar más decisiones sobre el dinero público. Incluye las ayudas que reciben universidades, hospitales y centros de investigación.
El cambio más importante es que cargos políticos de las agencias científicas tendrían que aprobar al final cada ayuda. Hasta ahora, en organismos como los Institutos Nacionales de Salud o la Fundación Nacional de Ciencias, grupos de especialistas revisaban los proyectos por su valor científico. La nueva norma dice que esa revisión sería consultiva.
Los responsables políticos tendrían que mirar si los proyectos encajan con las prioridades presidenciales, también en temas relacionados con raza y género. La propuesta permitiría cancelar ayudas por decisión de la agencia. Además, las colaboraciones internacionales se aceptarían caso por caso, y algunos gastos de congresos o publicaciones necesitarían permiso previo.
Muchas voces del mundo científico temen que el sistema sea menos transparente y más dependiente de la política. Sus críticos sostienen que una persona nombrada por el Gobierno no siempre puede valorar bien el mérito de una investigación. Hay 45 días para enviar comentarios públicos sobre el plan.
Basado en: Dan Vergano, Scientific American
