El X-59 alcanzó por primera vez la velocidad y la altura necesarias para sus futuros vuelos de prueba sobre comunidades.
El X-59, el avión experimental con el que la NASA quiere estudiar un vuelo supersónico más silencioso, alcanzó el 12 de junio de 2026 un hito clave. Por primera vez llegó al perfil previsto para sus futuros sobrevuelos sobre comunidades: Mach 1,4, unos 1.487 kilómetros por hora, a una altitud cercana a los 16.800 metros.
La meta del programa no consiste solo en demostrar que el avión puede superar la velocidad del sonido. Lo importante es comprobar si puede hacerlo sin provocar el estampido sónico que normalmente se oye desde tierra como una detonación breve. La NASA espera que el X-59 produzca un golpe mucho más tenue, perceptible pero menos brusco.
El problema físico es conocido. Al avanzar más rápido que el sonido, un avión genera ondas de presión que se agrupan detrás de él. Si esas ondas alcanzan la superficie, el resultado puede ser un ruido repentino y molesto. Esa fue una de las razones, junto con los costes, por las que el Concorde dejó de operar en 2003.
El X-59 intenta afrontar esa dificultad con una silueta muy alargada. Su nariz estrecha reparte mejor las ondas de presión, de modo que no se concentren en un único golpe intenso. La comparación propuesta por la NASA es sencilla: el sonido esperado estaría entre un trueno lejano y una puerta de coche cerrada al final de la calle.
Todavía quedan pasos antes de los vuelos sobre comunidades. Un F-15 de investigación acompaña al X-59, y sus propios estampidos han complicado la medición del ruido real del nuevo avión. La agencia planea instalar sensores y después probar distintas velocidades y alturas. Solo con esas medidas podrá separar mejor la señal del X-59 del ruido de apoyo.
Basado en: Claire Cameron, Scientific American
