La celebración argentina tras ganar a Inglaterra abrió una nueva disputa política en el Mundial.
La victoria de Argentina sobre Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026 acabó con una polémica fuera del juego. Argentina ganó 2-1 en Atlanta y pasó a la final. Después del partido, algunos futbolistas argentinos levantaron una pancarta que decía que las Malvinas pertenecen a Argentina. Reino Unido, que administra esas islas con el nombre de Falkland Islands, vio el gesto como un mensaje político.
El ministro británico Peter Kyle pidió a la FIFA una investigación completa. Según él, el Mundial debe mantener la política lejos del terreno de juego. También señaló que las reglas de la FIFA prohíben los mensajes políticos durante los partidos. La oficina del primer ministro Keir Starmer apoyó la petición. En ese momento, la FIFA no había comentado públicamente el caso.
La disputa por las islas viene de lejos. Reino Unido las controla desde el siglo XIX, mientras Argentina mantiene que son parte de su territorio. En 1982, Argentina invadió el archipiélago y Reino Unido lo recuperó después de una guerra breve. El conflicto dejó 649 muertos argentinos y 255 británicos. Por ese pasado, cualquier gesto sobre las islas tiene mucho peso simbólico.
La tensión ya estaba presente antes de la semifinal, con declaraciones duras desde Argentina. Tras la victoria, Buenos Aires también presentó una protesta formal por el paso de un buque militar británico cerca de las islas. El triunfo llevó a Argentina a la final, pero la celebración abrió otro frente entre los dos países.
Basado en: AFP, Al Jazeera
