Una nueva araña de Australia usa una trampa de seda con resorte para capturar una especie concreta de hormiga.
En la selva húmeda del extremo norte de Queensland, un equipo internacional ha documentado una araña nocturna con una técnica de caza excepcional. El animal pertenece al género Propostira y todavía no cuenta con nombre científico formal, pero ha recibido el apodo de araña ballesta por el mecanismo de su trampa.
La singularidad del caso no está solo en la potencia del dispositivo, sino en su especialización. La red está orientada a capturar obreras de la hormiga verde Oecophylla smaragdina, una presa territorial, agresiva y capaz de movilizar a muchas compañeras mediante señales de alarma. Para un depredador pequeño, acercarse a una columna de hormigas implica exponerse a una defensa colectiva.
La araña resuelve ese riesgo con una arquitectura de seda minuciosa. Durante el día permanece oculta bajo una hoja, sobre zonas de búsqueda de alimento. Al anochecer desciende medio metro o más, fija un anclaje cerca del suelo y dedica hasta cuatro horas a tensar entre 15 y 60 líneas de seda, agrupadas en un cono. Después añade una seda más fina y se retira a la parte superior de la red.
La presa es quien dispara el sistema. Al morder el cono, desprende el anclaje y permite que los hilos contraídos liberen energía elástica de golpe. La hormiga sale proyectada más de 30 centímetros hacia arriba, con una aceleración superior a 1.300 metros por segundo al cuadrado, hasta quedar enredada.
Los investigadores sospechan que alguna sustancia añadida al cono atrae a las obreras y provoca su ataque. Aun así, la clave visible de la estrategia es clara: la araña no se enfrenta al grupo, sino que captura individuos aislados y espera a que la seda haga primero el trabajo más peligroso.
Basado en: Macquarie University, Phys.org
