Una nueva araña de Australia usa una trampa de seda con resorte para capturar una especie concreta de hormiga.
Investigadores de varios países han descrito en el norte tropical de Queensland, Australia, una araña nocturna con una estrategia de caza muy especializada. El animal pertenece al género Propostira y aún no tiene nombre científico definitivo. Su apodo, araña ballesta, viene del mecanismo de resorte de su red.
Su objetivo no es cualquier insecto. La trampa está dirigida a una especie concreta de hormiga verde, Oecophylla smaragdina. Para muchos depredadores, cazar hormigas es arriesgado: pueden morder, usar defensas químicas y llamar a otras obreras. Una presa pequeña puede convertirse enseguida en un problema colectivo.
La nueva araña reduce ese riesgo con una técnica precisa. En lugar de entrar en contacto con la fila de hormigas, separa a una sola obrera y la desplaza hasta una red situada por encima del suelo. Esa distancia la aleja del resto de la colonia.
De día, la araña se refugia bajo una hoja en zonas donde las hormigas buscan alimento. De noche baja al menos medio metro y construye una estructura vertical. Coloca un punto de anclaje y tensa entre 15 y 60 hilos de seda, que reúne en un cono. Luego cubre ese cono con una seda más fina y vuelve a la parte alta de la red.
La trampa se activa cuando la hormiga, atraída y enfadada, muerde el cono y rompe el anclaje. En ese instante, la seda libera energía elástica y dispara a la presa más de 30 centímetros hacia arriba, con una aceleración superior a 1.300 metros por segundo al cuadrado.
Solo cuando la hormiga está bien atrapada, la araña se acerca y la envuelve. El caso muestra cómo una red puede funcionar no solo como una superficie pegajosa, sino también como una herramienta biomecánica muy precisa.
Basado en: Macquarie University, Phys.org
