DeporteJuly 21, 2026

La fascinación deportiva por quien llega desde fuera

El verano de los no favoritos en el deporte

Fot. Whoisjohngalt, Wikimedia Commons, CC0 1.0 Universal Public Domain Dedication

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Varias sorpresas recientes recuerdan por qué los no favoritos atraen tanto al público.

El verano ha dejado varias irrupciones que recuerdan hasta qué punto el deporte necesita a sus no favoritos. Arthur Fery, número 114 del mundo, llevó su aventura hasta las semifinales de Wimbledon antes de perder con Alexander Zverev. En Roland Garros, Maja Chwalinska, situada también en el puesto 114, fue más allá: procedente de la fase previa, derrotó a Diana Shnaider y alcanzó la final.

Su atractivo no nace únicamente de la estadística, sino de la cercanía que transmiten. Fery apenas había asomado en el circuito principal. Chwalinska inició el torneo sin la apariencia pulida de una estrella consolidada y solo después recibió apoyo de un patrocinador. Sus dudas sobre el coste de seguir en París daban a su recorrido una textura muy reconocible.

La antigua relación deportiva de Chwalinska con Iga Swiatek añadía otra capa a la historia. Habían sido amigas de infancia y pareja de dobles, pero sus carreras siguieron ritmos muy distintos. El contraste hacía más visible la rareza de verla tan cerca del último partido de Roland Garros.

Cabo Verde ofreció el equivalente futbolístico. La selección, ubicada en el puesto 69 del ranking, alcanzó la ronda de los últimos 32 equipos del Mundial. Pico Lopes había descartado inicialmente un mensaje de la federación en LinkedIn porque creyó que era spam. Contra Argentina, Sidny Lopes Cabral firmó un gran gol, Vozinha brilló ante Messi y el empate llegó en el minuto 103.

Estas trayectorias suelen terminar cuando la jerarquía recupera su peso. Zverev eliminó a Fery, Mirra Andreeva frenó a Chwalinska y Cabo Verde no culminó la hazaña contra Argentina. Sin embargo, su valor está en el paréntesis que abren. Por unos días, el espectador imagina que la distancia entre la élite y quienes llegan desde fuera no es definitiva.

Basado en: Natalie Tan, The Guardian