Varias sorpresas recientes recuerdan por qué los no favoritos atraen tanto al público.
Este verano ha dado varias historias de deportistas que no eran favoritos. En tenis, Arthur Fery llegó a las semifinales de Wimbledon. Estaba en el puesto 114 del mundo. Después perdió contra Alexander Zverev, pero su camino sorprendió a muchas personas.
En Roland Garros pasó algo parecido con Maja Chwalinska. La jugadora polaca también estaba en el puesto 114. Venía de la fase previa, pero ganó a Diana Shnaider y llegó a la final. Antes del torneo no pensaba quedarse tantos días en París. Incluso habló con humor del precio del hotel. Ese detalle hizo que su historia pareciera más cercana.
El fútbol también tuvo una sorpresa con Cabo Verde en el Mundial. La selección estaba en el puesto 69 del ranking y llegó a la ronda de los últimos 32 equipos. Contra Argentina, Sidny Lopes Cabral marcó un gol muy bonito. El portero Vozinha hizo muchas paradas ante Lionel Messi. El empate llegó en el minuto 103 y el equipo lo celebró con mucha alegría.
Los no favoritos gustan porque no parecen parte del grupo de las grandes estrellas. Sin embargo, durante un partido o durante un torneo, pueden jugar como si estuvieran allí desde siempre. A veces pierden, como Fery o Cabo Verde. Otras veces llegan mucho más lejos de lo esperado, como Chwalinska.
Para el público, esos momentos son fáciles de entender. No hablan solo de ganar. También hablan de la emoción de ver algo que casi nadie había imaginado.
Basado en: Natalie Tan, The Guardian
