Museos, estatuas y festivales convierten las leyendas de criaturas fantásticas en destinos turísticos.
Los críptidos son animales presentes en las leyendas, aunque la ciencia nunca ha confirmado su existencia. Bigfoot, Mothman y el chupacabras pertenecen a este grupo. En Estados Unidos, sus historias han dado lugar a una forma especial de turismo. Tanto los creyentes como los escépticos visitan museos, estatuas y festivales para descubrir el folclore de cada región.
Bigfoot cuenta con varios centros dedicados a sus supuestas huellas y apariciones. En abril de 2026, el Museo Internacional de Criptozoología abrió una nueva sede en Bangor, Maine. Conserva más de 10.000 piezas, desde recuerdos hasta posibles pruebas. En junio de ese mismo año también abrió un museo en Texas. Sus figuras de tamaño real representan criaturas de Estados Unidos y otros territorios de Norteamérica.
Otra parada conocida es Point Pleasant, en Virginia Occidental. Allí, varios vecinos afirmaron haber visto a Mothman entre 1966 y 1967. Lo describieron como una figura con alas y ojos rojos. La localidad mantiene viva la leyenda con un museo, una estatua y una fiesta anual que recibe a miles de personas. En los Everglades de Florida, otro centro presenta al Skunk Ape, un animal peludo famoso por su fuerte olor.
Estos destinos no prueban que los monstruos sean reales, pero sí muestran cómo nace y cambia el folclore. Las leyendas dan personalidad a pueblos pequeños, conservan recuerdos compartidos y favorecen su economía. El viaje mezcla misterio, humor e historia local. Además, recuerda que algunos de estos relatos surgieron en espacios naturales frágiles que los visitantes deben cuidar.
Basado en: Louise Story, Atlas Obscura
