CienciaJune 27, 2026

Sensores cuánticos contra los defectos invisibles de los puentes

Sensores cuánticos para vigilar daños ocultos en puentes

Fot. Danazar, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0

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Una nueva generación de sensores podría ayudar a detectar antes algunos daños invisibles en puentes de Estados Unidos.

La seguridad de un puente depende a menudo de elementos que no se ven desde la carretera: acero en el hormigón, soldaduras bajo las vigas o terreno junto a cimentaciones sumergidas. La corrosión puede avanzar sin marcas evidentes, una fisura puede alargarse y una crecida puede retirar parte del apoyo.

En Estados Unidos, el desafío es considerable. De los más de 624.000 puentes de carretera, unos 220.000 requieren reparaciones importantes o sustitución, y 41.677 figuran en mal estado. Esa categoría no implica peligro inmediato, pero señala deterioro esencial.

Las inspecciones periódicas son imprescindibles, aunque capturan solo un instante. Muchas estructuras deben revisarse cada 24 meses como máximo. Entre una visita y la siguiente, los cloruros pueden debilitar el hormigón, el tráfico pesado ampliar microgrietas y el agua socavar apoyos.

La instrumentación actual permite mirar, escuchar y explorar bajo la superficie. Drones, cámaras infrarrojas y LiDAR documentan daños o zonas de difícil acceso. Ultrasonidos y acelerómetros revelan señales mecánicas. Radares y equipos magnéticos buscan humedad, huecos, acero oculto o corrosión.

Los sensores cuánticos podrían ampliar ese repertorio cuando las señales sean débiles o ruidosas. Al utilizar átomos o espines electrónicos como sondas, registran cambios minúsculos en campos magnéticos, movimiento o gravedad. En puentes, la magnetometría cuántica podría delatar óxido oculto o tensiones internas.

La promesa depende de pruebas fuera del laboratorio. Un dispositivo muy sensible puede perder utilidad con tráfico, lluvia e interferencias. Además, los sensores aportan indicios, no veredictos: los ingenieros deben interpretar los datos.

Basado en: Alex Krasnok y The Conversation US, Scientific American