La llegada del nuevo gobierno húngaro abre expectativas sobre los derechos romaníes.
La llegada de Péter Magyar al gobierno de Hungría, tras 16 años de Viktor Orbán en el poder, ha colocado a la comunidad romaní en el centro de la escena política. Durante la apertura del nuevo Parlamento, un coro infantil romaní interpretó Zöld az erdő, vista por muchos como su himno no oficial. La imagen emocionó a diputados y espectadores.
Para las organizaciones romaníes, sin embargo, el símbolo debe convertirse en políticas públicas. Hungría cuenta con unas 800.000 personas romaníes, cerca del 8% de la población, y durante décadas han denunciado discriminación en escuelas, vivienda, sanidad, empleo y justicia. En 2024, la Unión Europea investigó la segregación escolar de menores romaníes.
El nuevo Parlamento incluye cinco diputados romaníes, una cifra récord: cuatro de Tisza y uno de Fidesz. Krisztián Kőszegi, de Tisza, es además vicepresidente de la Asamblea Nacional. Ha defendido un cambio de enfoque para trabajar junto a la comunidad, no solo para ella. Activistas recuerdan también la presión sufrida por entidades como Romaversitas.
La ceremonia dejó señales contradictorias. Seis diputados de Nuestra Patria, formación de extrema derecha, abandonaron la sala al comenzar la actuación del coro; Magyar lo calificó de inaceptable. Según análisis posteriores, el voto romaní pudo ayudar a Tisza a arrebatar varios escaños a Fidesz. La comunidad ha dado una oportunidad al nuevo gobierno, pero espera resultados.
Basado en: Ashifa Kassam and Flora Garamvolgyi, The Guardian
