Una ruta por cenotes, ciudades mayas, mercados y espacios naturales lejos de las zonas más concurridas.
La Riviera Maya está en la costa del Caribe mexicano, entre Cancún y Tulum. Es famosa por el mar azul, las playas, las antiguas ciudades mayas y los cenotes. Cada año llegan millones de personas. Por eso, los grandes hoteles y los lugares más conocidos suelen estar llenos.
Para disfrutar de más calma, se puede dormir en un hotel pequeño o viajar hacia el interior. Los cenotes son piscinas naturales de agua dulce entre rocas. Cerca de Tulum hay algunos muy populares, pero Zací y Samulá reciben menos visitantes. En Samulá, la luz entra por un agujero del techo y cae sobre el agua.
También es buena idea visitar las ciudades mayas temprano. Chichén Itzá es muy conocida y pronto llegan muchos autobuses. Cobá está en la selva y conserva antiguos caminos de piedra. En Ek’ Balam hay esculturas y una pirámide. Ir por la mañana ayuda a evitar el calor fuerte y las multitudes.
Al sur de Tulum se encuentra la reserva de Sian Ka’an. Allí hay humedales, manglares y arrecifes. Una cooperativa de comunidades mayas organiza paseos en barco. Durante el recorrido es posible ver aves, manatíes y cocodrilos. Así, los viajeros disfrutan de la naturaleza y apoyan a la población local.
Los mercados permiten conocer la vida de la región. En Cancún y Valladolid se pueden probar platos mayas como la cochinita pibil. Puerto Morelos ofrece pescado fresco y un ambiente tranquilo. Valladolid tiene calles de colores, patios con flores y tiendas de artesanía. Estos lugares muestran un Yucatán diferente, lejos de los grandes hoteles.
Basado en: Michaela Trimble, AFAR
