Washington acusa a Pekín de usar una reserva natural para reforzar sus reclamaciones marítimas.
Estados Unidos ha endurecido su crítica a China por la creación de una supuesta reserva natural en torno al arrecife de Scarborough, un enclave disputado del mar de China Meridional. Washington interpreta la medida como una forma de cubrir con argumentos ambientales una reclamación marítima mucho más amplia.
El Departamento de Estado acusa a Pekín de restringir el acceso de los pescadores filipinos a caladeros que Manila considera tradicionales. La denuncia llega en un contexto de fricciones recurrentes entre buques chinos y embarcaciones filipinas cerca del arrecife, situado frente a Luzón y convertido desde hace años en símbolo de la rivalidad marítima.
En las últimas semanas, barcos chinos han empleado cañones de agua contra naves filipinas. Es una táctica que evita el enfrentamiento armado directo, pero mantiene una presión constante sobre Filipinas. Para Estados Unidos, esa coerción encaja en una política destinada a consolidar sobre el terreno las pretensiones de Pekín.
La vía jurídica tampoco ha cerrado la disputa. Filipinas acudió a la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, que rechazó en gran medida las reclamaciones chinas por no ajustarse al derecho marítimo internacional. China no participó en aquel procedimiento y continúa defendiendo la llamada línea de nueve trazos, con la que reclama una extensa porción del mar.
El interés por la zona va mucho más allá de la pesca. Por el mar de China Meridional circulan cada año mercancías valoradas en más de tres billones de dólares, y sus aguas tienen un valor militar decisivo. De ahí que Washington vincule su apoyo a Filipinas con la defensa de un Indo-Pacífico libre y abierto.
Basado en: Al Jazeera Staff and Reuters, Al Jazeera
