El eurodiputado francés inicia su carrera presidencial con un mensaje ecologista y europeísta.
Raphaël Glucksmann ha lanzado su candidatura presidencial con un gesto pensado para fijar el tono de la campaña: subir a un aerogenerador de 80 metros. El eurodiputado francés, de 46 años, quiere colocar la crisis climática en el centro de su proyecto y promete una revolución ecológica de 100 días si gana en 2027.
El símbolo llega en un contexto favorable a ese mensaje. Francia viene de un verano muy caluroso y de incendios graves, por lo que la energía y el clima han ganado presencia en el debate público. Aun así, la campaña no girará solo en torno al medioambiente: la inmigración, el coste de la vida y la deuda pública también ocupan mucho espacio.
Su trayectoria combina activismo, europeísmo y política institucional. Fundó Place Publique en 2018 y ganó proyección al liderar una candidatura conjunta con los socialistas en las elecciones europeas, en las que obtuvo el tercer puesto. Sus apoyos subrayan su oposición al imperialismo ruso y su defensa de la minoría uigur en China.
La candidatura, sin embargo, nace rodeada de obstáculos. La izquierda francesa no alcanza una segunda vuelta presidencial desde 2012. Marine Le Pen aparece bien situada para ocupar una de las dos plazas finales, mientras Jean-Luc Mélenchon conserva fuerza en la izquierda radical y Édouard Philippe representa una posible continuidad del macronismo.
Glucksmann parte cuarto en algunas encuestas, con un 11% de intención de voto. En octubre afrontará unas primarias del centroizquierda. Para crecer, tendrá que convencer a votantes escépticos de que su perfil europeísta, ecologista y socialdemócrata puede ser algo más que una candidatura respetable.
Basado en: Adrienne Klasa and Sarah White, Financial Times
