Las primarias de Michigan ponen a prueba las tensiones internas del Partido Demócrata antes de las elecciones de otoño.
Las primarias del 4 de agosto en Michigan se han convertido en una señal temprana sobre la dirección del Partido Demócrata. La disputa más observada es la candidatura al Senado entre Abdul El-Sayed, identificado con el ala progresista y apoyado por Bernie Sanders, y Haley Stevens, congresista durante cuatro mandatos y respaldada por dirigentes del partido.
En un estado bisagra, esa elección tiene valor nacional. No solo decide un nombre para la papeleta de otoño, sino que también muestra qué parte del partido llega con más fuerza.
El vencedor tendrá que cerrar una campaña amarga y recomponer una coalición dividida antes de enfrentarse a Mike Rogers, antiguo congresista republicano. El escaño queda libre por la retirada del demócrata Gary Peters, y su defensa será esencial para disputar el control del Senado.
La financiación exterior ha añadido tensión. AIPAC y organizaciones afines han invertido cerca de 30 millones de dólares en favor de Stevens. Su apoyo se relaciona con candidatos que defienden reforzar los vínculos entre Estados Unidos e Israel.
La guerra en Gaza ha agudizado las diferencias dentro del partido, especialmente en Michigan, donde vive la mayor población árabe estadounidense del país. Para los votantes, el debate mezcla política local y relaciones internacionales.
La jornada también incluye primarias para gobernador. Entre los republicanos, Donald Trump respalda a John James, aunque Perry Johnson compite con una campaña autofinanciada con más de 30 millones de dólares. Entre los demócratas, Jocelyn Benson se mide con Chris Swanson. En conjunto, las votaciones ofrecen pistas para noviembre.
Basado en: Mike Catalini and Nicholas Riccardi, The Associated Press
