Las primarias de Michigan ponen a prueba las tensiones internas del Partido Demócrata antes de las elecciones de otoño.
Las primarias de Michigan son una prueba importante para el Partido Demócrata. En la carrera al Senado, los votantes deben elegir entre Abdul El-Sayed y Haley Stevens. El-Sayed tiene el apoyo de Bernie Sanders y de sectores progresistas. Stevens, que es congresista, cuenta con el respaldo de figuras del liderazgo demócrata.
El resultado tendrá interés fuera del estado. Michigan puede decidir elecciones nacionales muy ajustadas, así que cada señal política se mira con cuidado.
Quien gane la primaria no tendrá solo una candidatura. También deberá reunir a un partido dividido y prepararse para enfrentarse al republicano Mike Rogers. El escaño queda abierto por la retirada de Gary Peters.
Para los demócratas, defender ese puesto es clave si quieren conservar opciones de controlar el Senado. Esa presión hace que la campaña sea más intensa.
Otro punto central es el dinero que llega desde fuera de la campaña. AIPAC y grupos cercanos han gastado casi 30 millones de dólares para apoyar a Stevens. El debate sobre Israel y la guerra en Gaza ha dividido a muchos demócratas.
En Michigan, ese tema es especialmente sensible por la presencia de una gran comunidad árabe estadounidense. La primaria muestra cómo un asunto internacional puede influir en una elección estatal.
Los votantes también deciden candidatos a gobernador. Donald Trump apoya al republicano John James, mientras Perry Johnson compite con una campaña financiada con más de 30 millones de dólares propios. En el lado demócrata, Jocelyn Benson se enfrenta a Chris Swanson. Las primarias ayudan a medir qué candidatos pueden llegar con fuerza al otoño.
Basado en: Mike Catalini and Nicholas Riccardi, The Associated Press
